Platón

<iframe frameborder=”0″ scrolling=”no” style=”border:0px” src=”http://books.google.es/books?id=mmvQE9CfjWcC&lpg=PA129&ots=olJRn5rCzi&dq=eduardo%20nicol%20platon&pg=PA132&output=embed” width=500 height=500></iframe>

En Metafísica de la Expresión , para poder afirmar que el hombre es “el ser del logos”, Eduardo Nicol nos remite a Platón, quien en su diálogo “El Banquete” reitera el profundo simbolismo que contiene el bello mito filosófico de Empédocles acerca de los orígenes del mundo y de la vida.

En su relato, Empédocles refiere la existencia de unos primitivos seres, en quienes extrañamente se mezclaban la naturaleza varonil y la femenina. Podría suponerse que esos seres resultarían más completos y autosuficientes que los humanos. Sin embargo, su terrible fatalidad radicaba en que éstos eran completamente estériles. Por tal motivo, pronto desaparecieron de la faz de la Tierra.

Posteriormente -prosigue Empédocles- surgieron nuevos seres, los cuales ya estaban claramente diferenciados como varón o hembra; es decir, definidos por la misma carencia del ser ajeno. En ellos -relata el filósofo- ardería intensamente el fuego del deseo, porque el fuego mismo expresaba el ferviente anhelo de unirse nuevamente a su semejante.

En El Banquete, Platón, profundiza en el amplio simbolismo de este mito filosófico a través del discurso de Aristófanes. Eduardo Nicol precisamente acude a ese mito para reflexionar sobre la trascendencia de nuestras acciones comunicativas y concluir que el hombre es el ser del logos:

La humanidad primitiva era también cabal en su dualidad: cada ser tenía dos caras en una misma cabeza, cuatro manos y otras tantas piernas, cuatro orejas y dos sexos(…) Su fuerza y su vigor eran tan prodigiosos que ambicionaron escalar el cielo e invadir la morada de los dioses. Mal podrían éstos consentirlo, pero tampoco querían deshacerse de los hombres y aniquilarlos, privándose entonces de los honores y ofrendas que de ellos recibían. Necesitados, pues, de los mortales, pero temerosos de su pujanza, Zeus y los demás dioses deliberaron y luego acordaron cortarlos por la mitad, duplicando su número de esta manera, a la vez que le restaban a cada uno la mitad de su poder. Este corte, originario de la condición humana actual, desdobló la naturaleza del ser primitivo, y dejó a cada hombre con la oscura convicción de que el suyo no era más que medio ser, y con el anhelo de reunirse con la otra mitad, que lo complementaría de nuevo. El ser humano tiene, pues, el afán constitutivo de formar un solo ser, entero y cabal, con el ser ajeno. Por esto, el amor de unos por otros está implantado en el ser mismo de los hombres. El amor sería como la expresión de una insuficiencia metafísica. Pero más agudamente todavía, la expresión misma sería consecuencia de esa mermada condición ontológica del hombre. El amor se lograría en plenitud, y con él se lograría la plenitud del ser propio, mediante la reunión cumplida con el ser del otro. Pero este amor puede aspirar a la comunión porque el otro no es un ser ajeno, en el sentido de ontológicamente extraño al propio: con dos partes disímiles no puede recomponerse una unidad. El otro es un ser al que llamamos prójimo, o semejante, porque su ser no es tan ajeno que no pueda apropiarse: tiene constitutivamente la disposición de ser parte del ser propio. Y esta disposición radical es la que determina la expresión. La palabra es el nexo de vinculación y de restablecimiento de la “unidad primitiva”, como se llamaba el mito, o sea el modo de lograr la plenitud ontológica (Nicol, 1989, pp. 17-18).

De lo anterior, podría concluirse que el hombre es un ser ontológicamente insuficiente; como tal, desea reunirse consigo mismo, para completarse, y sólo puede completarse con el otro, que le es propio y ajeno a la vez. Por su misma insuficiencia ontológica, el hombre se ve en la necesidad de intentar trascender, saliendo de los estrechos límites que le reserva su mismidad. Para poder emprender la búsqueda de la otredad, el hombre expresa. Es la misma dialéctica del ser la que determina la dialéctica de la expresión.

Para Platón, el hombre es un ser simbólico, el hombre es el ser del sentido. Esto quiere decir que, para el hombre, la expresión es ser en acto, es realizar la potencia propia del ser. De ese modo, Nicol, a partir de Platón propone que la comunicación solo es posible desde el mismo ser: “el ser del hombre se hace patente de manera directa e inequívoca en la expresión humana” (Nicol, p. 41). De esa manera, mientras que las teorías de la comunicación intersubjetiva ubican la relación entre un yo y el otro yo desde la óptica de una relación mediata, Nicol en cambio afirma que la expresión no es “mediadora”, sino inmediatamente comunicadora del ser.

El hombre es el ser del logos. Logos -nos explica Nicol- es razón y palabra: “estas dos ascepciones del término son complementarias o recíprocas, como el anverso y el reverso de una moneda, y no debieron nunca desprenderse la una de la otra”. (Nicol, 1984, p.61)

La palabra es nuestro profundo nexo de comunidad ontológica. La acción comunicación revela al ser. La comunicación implica en sí misma la participación activa y productiva del ser. La palabra no es tan solo el ser en acto del ente particular que lo expresa; es una forma de actualidad del ser en general. Por tanto, el ser se presenta a sí mismo en la relación dialógica que entraña la acción comunicativa. La relación dialógica, sin embargo es dialéctica. El ser de la expresión es un ser histórico

Published in: on September 17, 2009 at 9:55 am  Leave a Comment  

criterios GUÍA de evaluación historia filosofía

 

 CRITERIOS  (GUIA) DE EVALUACIÓN

 

1-Conocer y manejar correctamente el vocabulario filosófico básico, adquirido a lo
    largo del ciclo completo de formación filosófica.

2-Relacionar  los  problemas  filosóficos  con  las  principales  condiciones   socio-
    culturales en las que aparecen y a las que han pretendido dar respuesta.

3-Situar  correctamente  a los principales  filosóficos  estudiados  en  su  contexto
    histórico-filosófico.

4-Exponer, de modo claro y ordenado, las grandes líneas problemáticas y sistemáticas
   de los filósofos que se han estudiado de modo analítico.

5-Analizar y comentar, con rigor metodológico, textos filosóficos de las obras
   analizadas en el curso.

6-Comparar y relacionar textos filosóficos de distintas épocas y autores, a fin de
    establecer entre ellos semejanzas y diferencias de planteamiento.

7-Mostrar la implicación de los sistemas filosóficos en el desarrollo histórico de las
    ideas y de los cambios sociales.

8-Exponer, oralmente y por escrito de modo crítico, el pensamiento de un filósofo o el
    contenido de una de las obras analizadas.

 

    Los criterios pueden ser valorados con un alto grado de fiabilidad a través de la práctica del comentario de texto estructurado, práctica que cuenta con larga tradición tanto en la prueba de acceso a la Universidad, como en el trabajo diario de los profesores de Filosofía de esta Comunidad, por eso todos los alumnos deberán de realizar al menos dos comentarios de texto por cada uno de los autores cuyos textos son obligatorios para la prueba de acceso a la Universidad. Entendemos que sin esta actividad es imposible alcanzar un cierto dominio del comentario de texto. Las pruebas escritas estarán diseñadas de forma que respondan a estos criterios, evitarán la memorización inútil y mecánica y valorarán la comprensión, capacidad de relación, rigor, estructura argumentativa, precisión , conocimiento del léxico etc.

   Durante las primera y segunda evaluación se realizará una prueba escrita por cada uno de los autores más importantes que se estudien. En la tercera evaluación el número de pruebas quedarán restringidas a una, dado el poco tiempo de que se dispone.

    Los alumnos que tengan alguna evaluación pendiente tendrán la posibilidad de recuperarla, bien repitiendo las pruebas de cada autor, o bien en una prueba final.

     Las pruebas se ajustarán, en parte o en su totalidad, a la estructura de la Prueba de Acceso a la Universidad. Los alumnos recibirán un fragmento de un texto estudiado en clase, sobre el que tendrán que realizar las siguientes tareas:

 

1-  Definir con brevedad y precisión el significado que tienen en la filosofía del autor
      las palabras subrayadas (2 puntos).

2-  Desarrollar una de las dos opciones siguientes (2 puntos):

 

     a) Esquema del texto: Escribir con brevedad la tesis principal del texto.
         Enunciar las ideas principales señalando en cada una de ellas las ideas
         subordinadas que las explican.

     b) Estructura lógica del texto: si el texto contiene uno o varios
         razonamientos; enunciar con proposiciones precisas la tesis, cada una de
         las premisas y la conclusión de cada razonamiento.

 

3-  Relacionar el contenido del texto con la filosofía del autor (2 puntos).

 

4-  Relacionar el contenido del testo con la filosofía de la época o con el contexto
      sociocultural (2 puntos)

 

5-  Relacionar el contenido del texto con la filosofía y los acontecimientos de otras
     épocas.

 

    Por último, señalar la necesidad de que los alumnos se esfuercen el lograr una correcta presentación, tanto ortográfica como caligráfica, así como que alcancen el nivel de precisión argumentativa y expresiva necesarios.

    La prueba de Septiembre constará de un fragmento de un texto de alguno de los autores estudiados y tendrán que realizar la totalidad de las tareas.

 

6- MÍNIMOS EXIGIBLES.

 

  Lo mínimo exigible para promocionar en 2° de Bto es haber superado satisfactoriamente las pruebas en cada una de las evaluaciones. Los conocimientos mínimos nos vendrán dados por los ejercicios correspondientes a los temas desarrollados en clase diariamente. La madurez nos vendrá dada por el rendimiento satisfactorio que los alumnos muestren en las distintas pruebas cuando se enfrenten a los textos seleccionados, en las que se habrá de exigir:

-Conocimiento de: Platón, vida, obra y contexto social y político de la época, la teoría de las Ideas, epistemología, psicología, ética y política. De Tomás, vida, obra y contexto social y político de la época, teología, metafísica, epistemología, ética. De Descartes, vida, obra y contexto social y político de la época, característica generales del racionalismo, método, “la duda”, “pienso luego existo”, las ideas y sus clases, demostración de la existencia de Dios, teoría de la sustancia. De Locke, vida, obra y contexto social y político de la época, características generales del empirismo, concepto de ideas simples, complejas, demostración de Dios, sustancia y yo. Su teoría política. De Marx, vida, obra y contexto social y político de la época, alienación, materialismo histórico, su teoría económica, teoría comunista. Ortega y Gasset, vida, obra y contexto social y político de la época, vitalismo, perspectivismo y raciovitalismo.

 

-Conocimiento de otros autores relevantes, no exclusivamente los seis arriba   mencionados, y que ayudan a comprender las diferentes épocas de la historia del      pensamiento.

-Conocimiento de las teorías filosófico científicas y su evolución a lo largo de la historia.

-Que sean capaces de relacionar y hallar interconexiones entre ellas.

-Ser capaces de entender, explicar y leer comprensivamente un texto referente a la materia de historia de la filosofía.

-Ser capaces de definir de forma precisa los términos filosóficos importantes.

-Ser capaces de señalar esquemáticamente las ideas principales y secundarias de un texto filosófico.

-Que sean capaces de expresar ordenadamente, sin faltas de ortografía, y con corrección las ideas filosóficas.

Published in: on September 17, 2009 at 8:47 am  Leave a Comment  

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Published in: on September 17, 2009 at 8:27 am  Leave a Comment  
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